Historia de una adicción, quinta entrega
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| Río Negro: cortinas de humo y retazos de verdad |
| Lunes 02 de Noviembre de 2009 08:56 |
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En el diario Río Negro se generó en las últimas horas un interesante debate. Las fuerzas de seguridad aseguran que no hay Paco, porque las cocinas instaladas en la zona, sólo estiran la cocaína, y no la producen. Pero los médicos especialistas sostienen lo contrario. A continuación dos notas publicadas en las últimas horas, con información totalmente contradictoria. El problema en la lucha contra el narcotráfico, es que la dirigencia política es renuente a brindar información real sobre el padecimiento de las adicciones. Entre tantas cortinas de humo, a veces se vislumbran retazos de verdad. Este es el caso de Río Negro.
DROGAS: El drama acecha y muy cerca nuestroAl alcohol y las sustancias tradicionales se suma ahora el acceso al temible paco. "Sabemos que está acá y de ahí no se vuelve". "El problema de fondo no es penal, es cultural", afirma un profesional. En la guardia de los hospitales reciben chicos "re-pasados". No es un invento extranjero. No es, lamentablemente, inalcanzable. Ni tampoco está lejos. El paco y toda la realidad y crudeza de las drogas está más cerca de lo que uno quisiera. ¿Cuál es la novedad? Tal vez ninguna, pero sus daños cada vez más graves y sus consecuencias, todas indeseables, elevan el alerta y la preocupación, también por estos lares. Pero para empezar a hablar sobre adicciones hay que partir de una premisa, advierten los expertos: "Todas las drogas son malas y todas (algunas antes y otras después) matan". "Eso no se discute". De ahí partimos. Chicos "cada vez más chicos", aseguran los especialistas, y adolescentes de 14 y 15 años para arriba parecen haberse convertido en un calco perfecto de las víctimas más frecuentes de las adicciones. "Se ve de todo. Chicos, adolescentes, vienen a la Guardia ´dados vuelta´? qué te puedo decir... de 10 que entran por distintos problemas de salud mental, 4 o 5 llegan por drogas", asegura un profesional del hospital "Francisco López Lima" de Roca. Y su testimonio resulta revelador cuando se trata de una problemática donde las cifras y estadísticas -sociales y policiales- escasean y no alcanzan a describir ni siquiera una parte de la realidad. "Nos preocupa, y mucho, lo que está pasando, y no sabemos qué hacer. Quizá suene raro, pero acá en J. J. Gómez parecíamos en un mundo aparte, alejado de la realidad; todo lo que pasaba afuera, en otros lugares, acá no pasaba, no llegaba. Pero ahora? desde hace un tiempo, la realidad cambió. La droga está instalada, los chicos tienen acceso a lo que quieran y cuando quieran", cuenta, afligida, la directora de una escuela primaria del sector. Y no es para menos. El "desde hace un tiempo" es algo así como tres o cuatro años. Y el "lo que quieran y cuando quieran" es eso. Literalmente. En esa misma escuela, un chico de pocos años (de primaria) se convirtió en noticia recientemente a raíz de una denuncia pública de sus padres, porque ingirió presuntamente pastillas -mezcladas con alguna bebida- a la salida de la escuela, y "destapó la olla". Padres, docentes y una comunidad preocupada agitaron el debate en el tranquilo barrio y se extendió al resto de la ciudad. Pero ellos quieren algo más que palabras, dicen. Adriana Etcheverry, directora del establecimiento 66, admite que hay mucha preocupación y pocas respuestas. "A nosotros nos aterra el salto de acá (primaria) al secundario; la composición social ha cambiado mucho? los padres están poco con los chicos, la mayoría trabaja y falta contacto. La mayoría de los chicos está a la deriva, ellos se juntan en las esquinas y están en riesgo", cuenta. "Sabemos que el paco ya está acá, y del paco no se vuelve. Todas las drogas son malas, pero esta es terrible y nos asusta que llegue a manos de los chicos", comenta angustiada. A esta escuela asisten más de 400 chicos de Gómez y de los alrededores, como los barrios Alta Barda, Gauna, Tronquito y Belgrano. Pero lo más preocupante es que "seguimos más en la asistencia de la urgencia que en la asistencia previa" (ver aparte). Pero más allá del viejísimo negocio de las drogas, el licenciado en Ciencias Penales y Sociales Gustavo Luna insiste en que "el problema de fondo no es legal, es cultural. Y lo que más nos preocupa a nosotros es la salud pública, más allá de lo ilegal. Entonces, lo que tenemos que entender es que es mala, y eso no se discute?", explica. La marihuana "no es menos mala (que otras), tiene efectos cancerígenos gravísimos, y es el trampolín, el portal al infierno", agrega Luna. "Yo digo que son las enfermedades negadas de este siglo -los accidentes de tránsito y el consumo de drogas-, porque la droga no tiene fronteras y hay drogas para todos. El paco antes se tiraba? Un ´nariguetazo´ (cocaína) hoy vale 50 mangos, y el paco vale 2. Tiene un montón de sustancias químicas, tolueno, querosén, todo con lo que se elabora la cocaína. Es terrible", afirma. Además, advierte el especialista, "todos estamos expuestos: el que consume porque consume y el resto porque estamos expuestos a los que consumen, que están dados vuelta como ´media sucia´". Cerca de una docena de habituales consumidores de drogas, en Roca, fueron consultados sobre si habían tenido contacto con el paco en la ciudad. La respuesta fue siempre negativa. Ni los consumidores "de elite" ni los jóvenes que conviven de cerca con la miseria y la marginalidad admitieron haberlo probado. "Esa mierda? ¡ni loco!", dijo un joven lavacoches roquense al ser consultado por "la coca de los pobres". SILVANA SALINAS Se habla de él pero no se lo ve: "Es una leyenda urbana" El marcado aumento de la comercialización de cocaína en la región representa un doble peligro: el daño que esa droga causa en la salud de los jóvenes y adultos que la aspiran y, por el otro, que convierte a la zona en un punto atractivo para instalar los laboratorios que la fabrican, es decir, las "cocinas". Mientras más "blanca" se consuma, más cerca de nosotros estará el paco. En Roca, uno de los puntos de mayor consumo en Río Negro, por ahora los investigadores del área de estupefacientes de la policía afirman que las "cocinas" de la región son precarias y no trabajan con precursores químicos. "Acá sólo se dedican a ´estirar´ la droga que les llega de afuera? la reciben compactada, la vuelven a moler y le meten yeso, talco, aspirinas molidas, cualquier cosa que sea blanca y se pueda hacer polvo. De un kilo sacan varios kilos más? imaginate que en Roca hemos secuestrado cocaína estirada, con un 3 o 4 por ciento de pureza; el resto es otra cosa", afirmó un agente. Para rearmar las "tizas" y comercializarlas, esa mezcla se pasa por un cilindro a presión. "Lo que más hemos secuestrado son unas herramientas que son para ajustar los retenes de las motos? es un cilindro y tiene el tamaño que buscan para fraccionar". La circulación masiva de paco en Roca y alrededores fue descartada por los policías consultados, que coincidieron en que su comercialización, para ser rentable, depende de la existencia cercana de una "cocina" de cocaína, el lugar donde se obtienen los desechos que dan origen a la mortífera sustancia. Desde la división de Toxicomanía de la Unidad Regional Segunda indicaron que en ninguno de los procedimientos y secuestros realizados durante el último año se encontró paco. "Tampoco aparecieron precursores químicos, que nos hubieran dado la pauta de que hay una ´cocina´ cerca", indicaron. Para un experimentado agente del área de Tóxicos de la Policía rionegrina (cuya identidad se reserva para no entorpecer su habitual labor como "encubierto"), "el tema de que el paco ya llegó al Valle es una leyenda urbana" y afirma que "por ser tan barato (en algunos lugares de Buenos Aires se vende la dosis a valor de un peso) no es rentable para un traficante trasladarlo hasta esta zona", porque debería recargarle el costo y el riesgo del transporte "y terminaría costando casi lo mismo que las otras drogas". El agente lo describe como una sustancia "parecido a la leche en polvo; de un color amarillento". En Bariloche, no hay registros de secuestros o detenciones relacionados con el paco en los últimos cinco años por la policía federal o la provincial. Sólo existen comentarios de que alguien pudo haber llegado a los barrios de las 34 hectáreas -Unión y Dos de Abril- con algunas dosis. Pero las drogas de los pobres en esta ciudad siguen siendo el alcohol, el pegamento y los psicofármacos, que consiguen hasta comprando un solo comprimido en determinadas farmacias. En Viedma -afortunadamente- el paco no apareció aún entre los consumidores de drogas ni tampoco en ningún operativo de prevención y control de estupefacientes. En esto coinciden tanto las fuentes de la Justicia Federal consultadas como de la Policía y de entidades dedicadas a la promoción y acompañamiento de jóvenes en riesgo, como el Centro de Promoción Familia "Casita del Nehuén", que funciona en el barrio Guido y atiende a chicos de ese sector y de otras barriadas vulnerables como Inalauquen y Santa Clara. Cipolletti. En los operativos de la División de Drogas Peligrosas de la Policía Federal con sede en Cipolletti, no se ha secuestrado paco; "aunque eso no quiere decir que no haya adicción", aclaró el jefe de la sección, Luis Espiñeira Rodríguez. (Roca y agencias Bariloche, Viedma y Cipolletti) FUENTES: http://www.rionegro.com.ar/diario/2009/11/02/125712651980.php
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