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Lo apuñaló en el estómago, en una esquina de Flores. La víctima tenía 12 años y solía ir a pedir dinero a la estación de trenes del barrio con sus hermanos. Su madre, de 38, solía retarlo porque creía que conseguía poco. Había sido internada varias veces.
El crimen fue hace más de 20 días, pero a ella recién la detuvieron ayer. Ocurrió en los alrededores de la estación de trenes de Flores, en medio de la intensa lluvia que cayó el sábado 31 de octubre: un chico de 12 años pidió ayuda a los gritos, alguien llamó al 911 y así fue como una ambulancia del SAME se encontró con que el menor tenía una puñalada en el abdomen. Enseguida llegó su mamá al lugar y le dijo a la Policía que un hombre lo había atacado tras echarlo de la estación porque estaba mendigando. Lo llevaron de urgencia al hospital Piñero, pero al rato murió. La investigación que siguió fue larga, pero al final la madre terminó arrestada.
Los investigadores y la fiscal nunca creyeron en la versión que había dado la mujer originalmente. Por eso, en lugar de buscar a un supuesto agresor empezaron a rastrear testigos. Y, sorprendentemente, varios de ellos apuntaron a la misma persona como responsable de las puñaladas: la madre. ¿El móvil? "Lo mató porque no había conseguido dinero suficiente cuando mendigaba en la estación de trenes", coincidieron todos.
La mujer tiene 38 años, vive en la localidad bonaerense de Francisco Alvarez y es adicta al paco. Además del chico asesinado, tiene otros dos hijos menores, que viven con ella. Fuentes del caso confirmaron que "la mujer tiene varias internaciones y tratamientos, siempre por el tema de drogas".
Aquel sábado de tormenta, Gonzalo Jesús Torres apareció tirado en la esquina de Yerbal y Bolivia, cerca de la estación de Flores. Estaba en el suelo y tenía una puñalada en el abdomen. Mientras recibía las primeras atenciones, en el lugar apareció su madre. "Fue recién, vi de lejos cuando lo atacó un hombre a cuchilladas y lo echó porque estaba pidiendo", fue la historia que contó la mujer a los policías de la comisaría 36° que fueron al lugar.
La navaja usada para herirlo fue encontrada al día siguiente, tirada a la vuelta de donde ocurrió el ataque, sobre Yerbal.
Cuando la Policía pidió los datos de la madre de la víctima para empezar la investigación, se dieron cuenta de que la mujer había desaparecido. "Se la había tragado la tierra. Hasta que alguien avisó que estaba internada en una sala de primeros auxilios de la localidad de Moreno. Otra vez, estaba allí por una intoxicación con paco", contó un investigador a Clarín.
Ante esto, la fiscal de Instrucción Nro. 43, Felisa Krasucki, encomendó a la División Homicidios que buscara testigos. Los investigadores hallaron a varios y todos coincidieron en que aquella noche hubo una pelea entre dos chicos de la calle. Uno de ellos contó que uno de los protagonistas llevaba una campera de lluvia oscura y capucha, mientras que el otro terminó herido y a los gritos.
Cuando los investigadores profundizaron sobre las descripciones, se dieron cuenta de que el supuesto chico de la campera era en realidad la madre de Gonzalo. "El tema fue que, cuando los testigos pudieron identificar a la mujer, recordaron incluso que a diario mantenía peleas con su hijo por la poca plata que le llevaba cuando pedía en las escaleras que dan al andén. Por eso sabemos que fue una pelea de ese tipo la que derivó en el ataque por parte de la madre", explicó a Clarín una fuente del caso.
Según los testigos, no solo Gonzalo mendigaba en la estación de Flores. A menudo también estaban junto a él sus otros dos hermanitos menores, cuyas edades no trascendieron. Solían ubicarse cerca de las ventanillas donde se venden los boletos para mendigar a quienes los compraban.
Con esta información, la fiscal Krasucki pidió la detención de la mujer, que se concretó ayer. |