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La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), determinó por primera vez el porcentaje de condenados que tuvieron relación con las drogas al realizar el acto delictivo.
El sondeo en 73 unidades penitenciarias provinciales estableció que el 28,1% estuvo vinculado con las drogas, al actuar bajo sus efectos, por necesidad de comprar estupefacientes o bien por ser parte del sistema de tráfico y comercialización.
El 20,6% reconoció que actuó directamente bajó el influjo del alcohol y de drogas ilegales, mientras que un 10% aceptó que robó para conseguir dinero para abastecer su adicción. Esos datos se extraen del informe preliminar del primer Estudio Nacional en Población Privada de la Libertad, que el Observatorio Argentino de Drogas le encargó a la Universidad Nacional de 3 de Febrero.
El trabajo que recibió el jueves pasado José Granero, titular de la Sedronar, ya está en manos también del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, y de los gobernadores. Los investigadores de la citada casa de estudios entrevistaron a 2.988 reclusos en 73 cárceles de los sistemas penitenciarios provinciales. La muestra representa un universo de 42.536 internos, mayores de edad y que cumplen condenas.
Los procesados, el 62% de los presos, no fueron consultados ya que la ley determina un agravante de pena por delinquir bajo el efecto de drogas y, en consecuencia, esas respuestas podían tener condicionantes.
“Surgen datos fundamentales, la estadística marca que la educación y el trabajo representan los dos ejes ordenadores de la vida. Y la idea es hacer una diagnóstico para que el Estado pueda desarrollar políticas adecuadas”, comentó Granero.
Los indicadores socioeconómicos obtenidos en las entrevistas personalizadas apuntalan la explicación del jefe de la Sedronar.
Es que al consultarse sobre la situación laboral previa al delito, sólo el 4,42% indicó que estaba desocupado. Pero la cifra de 88,31% de ocupación refiere a los investigadores la relación de estas personas condenadas con trabajos muy precarios, expuestos por los internos con la intención de marcar que no sólo estaban en el mundo del delito.
El 70,3% tenía entonces un nivel de vida bajo y el 14,9%, medio-bajo. El 26,6% no terminó la primaria y otro 52,6% quedó fuera del sistema escolar antes de concluir la secundaria.
Si se toma en cuenta la proporción de condenados que reconocieron haber delinquido en condiciones alteradas por el consumo de alguna sustancia, el 38,9% manifestó que mezcló en ese momento alcohol con alguna droga, el 33,5% dijo que sólo había tomado bebidas alcohólicas, mientras que el 27,6% aseveró que había consumido nada más que drogas.
Si bien aún no se cruzaron los datos sobre la cerca-nía de cada delito específico con las drogas, el sondeo permitió a su vez determinar que el 43,7% de los internos recibió condenas por delitos contra la propiedad, el 24,1%, contra la vida (homicidios o intentos de homicidio), el 3,1%, homicidios seguidos de robo; el 18,8%, contra la libertad, el 4,5%, contra la ley de estupefacientes, y el 5,3% fue condenado por otros delitos. |