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| Pity Arrúa: el financista narco llegó a la cárcel de Bower |
| Lunes 01 de Febrero de 2010 09:32 |
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El periodista cordobés Dante Leguizamón informó que el narco misionero Pity Arrúa se encuentra detenido en la cárcel cordobesa de Bower desde el jueves pasado. Cómo surge el nombre de Arrúa en la investigación, sus viajes a Córdoba, detalles de su traslado y el perfil de Pedro Amadeo “Piti” Arrúa son desmenuzados en esta nota. Corriente Verde, el operativo que permitió la detención de Arrúa / La Banda de Pity Arrúa / ¿Quien es Pity Arrúa? Expectativas por sus relaciones con el narco paraguayo y mexicano Entre el 21 de noviembre, cuando su nombre surgió en el marco de una investigación por tráfico de marihuana y el día de su captura, el 21 de enero, “Piti” cambió varias veces de automóvil. En esos 60 días el delincuente disfrutó de las comodidades de un Volkswagen Cross Fox, una camionera Ranger, un Peugeot 406, un Mini Cooper, un Renault Clío, un Peugeot 206 y una camioneta 4x4 Mercedes Benz. Por eso, cuando los policías que el jueves a la mañana lo traían a Córdoba esposado y atado en la parte trasera de una camioneta comenzaron a escuchar ruidos, lo primero que pensaron fue que el preso extrañaba la comodidad de sus autos. Sin embargo, los ruidos en la Ducato siguieron. Algo estaba mal y para controlar hubo que detener el convoy, apenas después de dejar atrás la localidad de Federal en la provincia de Entre Ríos. El personal del Eter que lo trasladaba colaborando con la División Drogas Peligrosas ingresó a la camioneta y no pudo más que sorprenderse cuando se encontró con que dos de los cuatro presos estaban desatados y con que uno de era precisamente el más peligroso: “El Piti” Arrúa. Descubiertos, los delincuentes se entregaron, pero cuando los efectivos del Eter revisaron a Arrúa, le encontraron entre las ropas un arma de punta. El episodio fue controlado, pero sirvió para confirmar la peligrosidad de la carga. La Policía de Córdoba estaba trasladando a uno de los narcos más importantes del interior del país. La nueva historia. La voz de Arrúa surgió en las escuchas telefónicas que realizaba la Policía de Córdoba el día después de que el juez Faggionato Márquez ordenó la liberación del misionero. Los cordobeses seguían a un joven llamado Hugo Gallardo que estaba por traer marihuana a esta provincia. Según la investigación, Gallardo, quien en los últimos tres meses había sufrido varios golpes porque (en diferentes operativos) la Policía le había secuestrado una buena cantidad de su droga, había encontrado un “capitalista” que le financiaría el tráfico de marihuana a Chile. Cuando se escuchó que Gallardo hablaba con un tal “Piti”, los investigadores cordobeses sabían que habían encontrado al financista, pero todavía no tenían idea de quién era. Según pudo conocer este diario, desde ese momento Gallardo tomó un papel secundario, mientras que el financista comenzó a dar las órdenes. Con la operación bajo su control, Arrúa vino a Córdoba acompañado de sus hijos. Fue hace pocos días. El “inocente” viaje familiar habría sido una pantalla para traer 200 kilos de marihuana. Arrúa viajó “abriendo la ruta”, comunicado telefónicamente con otro vehículo que iba detrás del suyo y en el cual trasladaba la droga. Se sospecha que esos estupefacientes iban a venderse aquí para poder financiar un cargamento de mil kilos que pensaba trasladar a Chile. Para entender la maniobra es importante conocer que en Paraguay un kilo de marihuana cuesta entre 50 y 100 pesos, pero en el mercado chileno se vende a unos 1.500 dólares. Arrúa nunca lo supo, pero en Córdoba estuvo siendo “controlado” por efectivos de Drogas Peligrosas, quienes, aunque podían detenerlo aquí, tuvieron que armarse de paciencia: necesitaban esperar que “Piti” volviera a Misiones para atraparlo con sus socios. Unos días después se realizó el operativo que acabó con la detención de todos. Una visita. La casa ocupa algo más de una manzana, y está rodeada por un muro perimetral de 3 metros de alto. Adentro, “Piti” tiene armado su propio palacete: un parque enorme donde resaltan decenas de palmeras, una pileta con forma de “ele”, una cancha de básquet, otra de fútbol 5 y una tercera de vóley. En el corazón del predio se emplaza un enorme quincho que incluye vestidores independientes para mujeres y hombres. En el interior hay seis habitaciones con enormes roperos, jacuzzi, sauna, una cochera para tres vehículos y una sala de juegos con mesa de póquer, pool y otras “pequeñeces”. Entre los papeles que encontraron en el allanamiento estaban los cedulones de impuestos y servicios de siete casas diferentes, ubicadas en Buenos Aires, Posadas, Córdoba y la localidad de “El Dorado”, también en Misiones. Curiosamente ninguna de esas propiedades estaba a su nombre ¿Por qué tanto afán de “Piti” por tener los impuestos al día? En las escuchas “Piti” no sólo habló de su negocio en Córdoba. En varias oportunidades la Justicia encontró que lo llamaban para informarle sobre apuestas ilegales y juegos que estarían vinculados con casinos clandestinos. “Jefe, ganamos tanto”; “jefe, estamos muy mal: hoy hemos perdido una fortuna”, decían las voces de quienes habían llamado desde Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe. El viaje. El hombre tiene tres hijos. Dos varones y una mujer. Lleva un bigote corto y prolijo. Tiene unos 50 años y un estado físico saludable. Desde hace un tiempo está separado de su mujer. Durante su traslado a Córdoba, apenas si les dirigió la palabra a los efectivos de seguridad. Los otros tres detenidos se mantuvieron “a sus órdenes”. Finalmente, el viaje comenzó en la noche del miércoles, y se extendió por algo más de 24 horas. La salida se pospuso porque el martes al mediodía, cuando se iba a iniciar el traslado, los policías observaron dos camionetas sospechosas que les hicieron temer que se estuviera preparando una emboscada. En la ruta, los efectivos se cruzaron varias veces con una camioneta, lo que volvió a alimentar las sospechas. Pero nada ocurrió. A las 23 horas del último jueves, Arrúa llegó a la Jefatura de Policía. Desde esa noche está alojado en la cárcel de Bouwer, donde quizá pronto vuelva a vender tarjetas telefónicas. Historias I. Arrúa es un delincuente con frondosos antecedentes. Actualmente se dice que sólo se encarga de financiar y coordinar hechos delictivos. Su capital económico (él mismo ha afirmado en algunas escuchas telefónicas que se ubica entre los 20 y los 30 millones de dólares) le permite ganar dinero sin jugarse demasiado el pellejo. Contar su historia obliga a remontarse a varios años atrás. En 1997 un grupo de personas estafó a la empresa estatal Papel Misiones en unos 2,7 millones de dólares. Todos los involucrados aceptaron su participación y fueron condenados. Sólo uno, “Piti”, se mantuvo prófugo. Durante el tiempo en que Arrúa estuvo escapando de la Justicia, se produjo un misterioso crimen contra un contador que le había ayudado a la Justicia a probar la millonaria estafa. Los asesinos que cometieron ese crimen fueron detenidos, mientras huían, a bordo de un automóvil que alquilaron en una de las empresas privadas de “Piti”. Aunque “Piti” fue investigado por ese hecho, resultó absuelto. Cuando eso quedó claro se presentó solo ante la Justicia y explicó que no lo había hecho antes porque “estaba enfermo”. Obligado a pagar su pena carcelaria, “Piti” fue alojado en la Colonia Penal de Candelaria, en Posadas, y pronto se convirtió en un poder paralelo dentro de la cárcel. El punto cúlmine se dio cuando “Piti” denunció que los guardias intentaban coimearlo. A raíz de eso el reo fue trasladado al penal de Roque Sáenz Peña, en Chaco, porque el director de la cárcel de Posadas lo vinculó al comercio de tarjetas telefónicas dentro de la cárcel. Entonces fue cuando se produjo un hecho inédito: los presos emitieron un comunicado en apoyo a “Piti”: “Durante su estadía en esta unidad, jamás ha tenido problema alguno con la población interna y debemos aclarar que mediante el señor Arrúa y su señora esposa se nos facilitaron mercaderías (comestibles), tarjetas telefónicas y cigarrillos que son de consumo permanente dadas las circunstancias, dándonos el tiempo necesario (peculio mediante) para pagar las compras”, afirmaron los ex compañeros de celda, sin poder resignarse a perder a su querido “Piti”. Historias II. La carrera delictiva de Arrúa es diversa. Se dice que estuvo vinculado al robo de vehículos y que tiene un vínculo muy estrecho con la comunidad gitana de Misiones. También se dice que durante un tiempo se encargaba de cruzar autos robados en Argentina rumbo a Paraguay y que algunos de esos autos regresaban, pero llenos de marihuana. Se dicen muchas cosas de Arrúa y muchas otras no hace falta ni decirlas. En 2007 la Policía de Misiones desbarató una banda vinculada al juego ilegal. Así lo explicó el diario Misiones On Line: “La Policía provincial logró desbaratar una peligrosa banda dedicada al tráfico de drogas, robos y hasta el manejo de un centro clandestino de apuestas de quiniela, al allanar dos viviendas en Posadas en las que también se hallaron armas de distinto calibre. Uno de los supuestos cabecillas logró huir y fue identificado como el ex convicto Pedro “Piti” Arrúa”. Al allanar por ese hecho la casa de Arrúa, la Policía encontró siete equipos de fax, formularios para apuestas de quinielas, máquinas de calcular, 400 jeans, 200 relojes, 200 camisas y un documento falso expedido por la Policía paraguaya. La banda fue acusada además de robar ropa por un monto cercano a los 400 mil pesos. Dos meses después de la captura de sus socios un llamado advirtió que ladrones habían ingresado a la casa de Arrúa ubicada en la calle Franklin 5305, de barrio Alta Gracia en Posadas. Cuando los efectivos llegaron se encontraron con el abogado de Arrúa. Al revisar la vivienda hallaron, escondido en el armario, al prófugo de la Justicia. A lo largo de su vida “Piti” ha tenido varias empresas: de remises (Localiza Rent a Car), dedicadas a la madera, un aserradero (muchos se preguntan porqué recogía madera justamente en la zona fronteriza con Paraguay) y hasta una firma dedicada al transporte de pasajeros. Historias III. Antes de caer en manos de la Policía de Córdoba la última gran noticia judicial en torno a Arrúa lo vinculó con el tráfico ilegal de efedrina y las vías de tránsito para contrabandear ese precursor químico desde Argentina hacia México, vía Paraguay. La detención fue ordenada el 12 de marzo de 2009 por el juez de Zárate–Campana, Federico Faggionato Márquez. Además, el juez detuvo al hermano de “Piti”, Carlos Germán, y los identificó como “integrantes de la organización” que estaría liderada por Jesús Martínez Espinosa, el hombre conocido como “El Zar de la Efedrina”. Martínez Espinosa está acusado de ser quien instaló en la localidad de Ingeniero Maschwichtz, en el Gran Buenos Aires, un laboratorio de drogas sintéticas. Ese laboratorio estaría relacionado con el triple crimen de General Rodríguez, en el que fueron asesinados Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35). Aunque su hermano quedó libre, “Piti” permaneció detenido hasta noviembre.
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