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(Cincometas) La Convención de la ONU sobre drogas se celebró recientemente en Viena y fijo dos lineamientos principales para el decenio 2009/2019: tolerancia cero al uso de sustancias declaradas ilícitas y limitaciones a las políticas de reducción de daños. En este marco, el Instituto de las Adicciones de España publicó un inquietante análisis, que parte de la pregunta que da título a esta nota. Y da una respuesta preocupante “a las grandes potencias no les interesa el objetivo de un mundo libre de drogas”, porque el narcotráfico esta potenciando sus economías. La primer alarma surgió en septiembre del 2005.Graine Kenny, presidenta de la Red Europa Contra las Drogas (EURAD), advirtió que George Soros estaba detrás de los movimientos despenalizadores, financiando su accionar. Incluso en Argentina.
Gracias a la globalización los narcotraficantes están consiguiendo enormes ganancias, que a través de los paraísos fiscales, se blanquean con inversiones en la bolsa, en deuda pública o en negocios legales.
El director ejecutivo de la Oficina Contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas (UNODC), Antonio Maria Costa, alertó meses atrás que el dinero procedente del tráfico de estupefacientes ha sido usado para mantener bancos a flote en la crisis financiera mundial.
La UNODC ha hallado evidencia de “préstamos interbancarios que eran financiados por dinero que se originaba en el comercio de drogas y otras actividades ilegales”.
Los beneficios del dinero negro que genera el narcotráfico son blanqueados totalmente gracias a los paraísos fiscales.
En 2005 existían 73 paraísos fiscales. Casi todos ellos, son países pequeños, micro estados. Pero sus bancas mueven todos los ingresos provenientes del narcotráfico, la trata de blancas, el tráfico de personas o el tráfico de armas y son la tapadera para el dinero proveniente de sobornos y corrupciones gubernamentales.
En la actualidad, los especialistas calculan que el lavado de dinero representa entre el 2 al 5% del PIB mundial, como comparación vale saber que las deudas publicas en todos los mercados internacionales es de 5.000 millones de dólares. Y por las bancas de estos paraísos fiscales, se lavan 150 mil millones de dólares al año.
En este marco, el narcotráfico se ha convertido en una industria que sostiene a muchas economías del mundo.
Cuando el Consejo de la Unión Europea, fijo su “estrategia europea de lucha contra las drogas” en el año 2000, graficó esta situación. Si hoy se acabara con el Narcotráfico Mundial, la economía de Estados Unidos caería entre un 19 y un 22 por ciento.
Incluso la semana pasada, David Robillard, presidente de la Consultora Global Kroll, dio a conocer un informe donde destaca que las ganancias de tan sólo los Cárteles Mexicanos de Drogas obtienen ganancias anuales de hasta 40 mil millones de dólares. Ingresos superiores a los que logra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) en forma conjunta.
En este contexto parece evidente que a las grandes potencias no les interesa el objetivo de “un mundo libre de drogas“ fijado ya por la Convención de la ONU en 1998, ya que el narcotráfico esta potenciando su economía.
La Globalización
Según el Instituto de las Adicciones de España, son países como “Estados Unidos y organizaciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), quienes pretenden acelerar este proceso de globalización que es muy beneficioso para los países ricos, las multinacionales y los negocios ilegales pero tristemente fatídico para los países pobres en los que su riqueza disminuye o se estanca”.
“El comercio mundial, presenta grandes desigualdades, más de un 50% y la inversión de capital en el extranjero, más de un 75%, se concentran en tres economías: EEUU, Japón y la UE. y excluye áreas enormes del planeta, África y los países en vías de desarrollo, marginándolas de los flujos de mercancías y de capitales” explica el informe español.
Gracias a la globalización el narcotráfico se ha convertido en una verdadera multinacional que pone en circulación enormes cantidades de capitales, utiliza una fuerza de trabajo importante, medios de transporte, la corrupción y todas las formas de presión y de influencia.
La globalización ha internacionalizado el narcotráfico poniendo en contacto a todas las mafias y organizaciones criminales de todo el mundo y los paraísos fiscales aseguran la impunidad y el blanqueo de dinero negro del crimen organizado y de la corrupción en general.
“La globalización, dicen sus defensores, conduce al progreso y al bienestar mundial, pero progreso y bienestar no significa acrecentar las diferencias entre países ricos y pobres y mucho menos engrandecer al narcotráfico, el trafico de armas y el trafico de personas. La globalización contribuye a aumentar el consumo y el narcotráfico. El fenómeno de las drogas se mundializa y la globalización depende cada vez más de las drogas y todo lo que ésta última conlleva, produciendo una narcotización de la globalización”, concluye el análisis español.
George Soros, el financista
En este proceso de narcotización global, George Soros es insitenemente nombrado como el impulsor a nivel mundial de las políticas de despenalización del consumo y la tenencia de drogas, junto a la implementación de lo que se dio en llamar “Reducción de Daños”.
Según sus impulsores “enseñar a los adictos la adecuada administración de drogas ilegales, incluido el crack, reduciría su daño”.
Ya en el 2005, durante la conferencia anual de la Red de Europa contra las Drogas (EURAD), su presidenta, Graine Kenny, advirtió a las autoridades mundiales que el libre consumo de drogas propuesto por el grupo “Reducción de Daño” en Oslo, convertiría a Noruega en un prisionero de la estrategia de George Soros para obtener la legalización global de todas las drogas.
Durante ese Congreso la organización antidrogas europea denunció que Soros, a través de la Fundación Open Society estaba financiando organizaciones de Reducción de Daño en todo el mundo. Y calificaron a las mismas como “facilitadotes del consumo de drogas”.
EURAD incluso realizó un listado de estas organizaciones que financiadas por Soros, impulsan un nuevo orden mundial donde prime el libre comercio de drogas.
Entre ellas están la Fundación de Políticas Relativas a las Drogas (DPF) en Washington, la Fundación Tides de San Francisco, la Asociación de Reducción de Daño (ARDA) en Santa Fe, Argentina y la Asociación Intercambios con sede en Buenos Aires, Argentina.
Fue precisamente, está última la que organizo el 5 de agosto pasado, en el Congreso Nacional, una disertación sobre el carácter “humanitario” de la despenalización del consumo de drogas y la benevolencia que encierra la reducción de daños. Entre sus apoyos sobresalían la embajada de Inglaterra, la de Holanda y la Fundación Open Society de Soros. Y dos de sus principales oradores fueron el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, y el juez de la corte suprema, Eugenio Zafarroni.
Diez días después la Corte Suprema de la Nación dictaba el fallo que despenalizaba la tenencia de marihuana, y diferentes fallos judiciales comenzaron a avanzar en la despenalización del “consumo personal” de cocaína.
Durante los casi seis años que, Aníbal Fernández estuvo al frente del Ministerio del Interior de la Nación, seís Cárteles del Narcotráfico Internacional se asentaron en nuestro país
Los próximos pasos en Argentina ya están delineados: la destrucción de la SeDroNar, la reformulación de la ley nacional de estupefacientes 23.373, y la profundización de la huída del Estado en la atención de drogadependientes.
Ahora volvamos a la pregunta del inicio. ¿El narcotráfico es el futuro rector de la economía mundial? O el futuro llego hace rato y no nos dimos cuenta.
Gabriel Genri |