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Tema central en el proceso de recuperación de drogadependientes, que raras veces ha sido abordado en su compleja singularidad, con el tiempo de reflexión y debate que el mismo amerita. En el último mes, dos hechos lo han puesto en el tapete. Por un lado, SEDRONAR realizó la Primer Jornada de Intercambio Inter institucional sobre Reinserción Social y por otro, destacó la puesta en marcha de un proyecto impulsado en Mar del Plata, por el Programa Posada del Inti.
por Gabriel Genri | Es usual que los Congresos especializados aborden la Reinserción Social y sus problemáticas como un punto más de una amplía agenda de temas a debatir.
Pero son, me animo a decir inexistentes hasta el momento, las instancias colectivas para abordar en forma reflexiva, una de las etapas más difíciles de enfrentar por un adicto en recuperación. Su reinserción.
En los últimos tiempos, desde el núcleo conformado por la ex fiscal Mónica Cuñarro, junto al Jefe de Ganbinete de Ministros, Aníbal Fernández e incluso desde las columnas de la revista THC se ha criticado la eficiencia de las Comunidades Terapéuticas y de los programas terapéuticos en general basados en apreciaciones irresponsables sobre esta etapa crucial.
Y las tildó como irresponsables, en tanto, no aportan ningún elemento constructivo para pensar, reflexionar, y diseñar proyectos que tiendan a alcanzar los objetivos propuestos por todas las organizaciones que luchan contra el narcotráfico y las adicciones en el país.
En este marco, la iniciativa de SEDRONAR de convocar a la “Primer Jornada de Intercambio Inter Institucional sobre Reinserción Social” es un paso positivo.
La misma tuvo lugar el pasado 1º de julio en la sede del organismo y su objetivo fue debatir sobre los desafíos de un proceso de reinserción social satisfactorio.
Lamentablemente esta, como gran parte de las acciones de la Secretaría de Estado, no llegan a los grandes medios de comunicación. Y muchas asociaciones nos hemos enterado tarde de la convocatoria. Ante esto, desde Cincometas salimos a prestar atención en las experiencias que se están llevando adelante en diferentes puntos del país.
Hacia Programas Terapéuticos con orientación a la Formación Laboral
Fabián Messina, titular de Posada del Inti, logró hacer realidad un viejo anhelo. Cuajar en una organización terapéutica un proyecto orientado a la formación laboral de los adictos con posibilidades ciertas de inserción laboral.
El proyecto de erigir un Taller de Panadería en su Comunidad Terapéutica, ya tenía un tiempo. Como en todo proyecto, no siempre se puede comenzar con lo deseado, eso lleva a bromear a Messina que iniciaron “poniendo el carro delante del caballo”.
Lo cierto, es que el 6 de julio firmaron el convenio con la Panadería Luro y a partir del próximo lunes 12 pondrán en marcha la capacitación, producción y venta desde la ciudad de Mar del Plata.
Pero esto es apenas el comienzo, el objetivo es trasladar la elaboración a la comunidad terapéutica de Mar del Plata. Para montar allí, “la Escuela de Formación, para que los residentes puedan aprender un oficio” dice Messina.
Los cambios operados en Posada del Inti son profundos, y Messina anticipó que crearán un Área de Microemprendimientos, encargada de llevar adelante los proyectos en carpeta.
Ya que pretenden que la formación laboral se oriente hacia la Panadería, Gastronomía, Cafetería y Chocolatería. La decisión no es al azar y responde a los requerimientos laborales de la ciudad de Mar del Plata.
Una apuesta fuerte, y una iniciativa que debe seguirse de cerca. Intercambiando información y aprendizajes para poder replicarla en el resto del país.
Quienes se encuentren en la zona y quieran probar las exquisiteces del nuevo emprendimiento pueden acercarse a la Panadería de Avenida Luro esquina Santa Fé. A partir del lunes, los adictos demostrarán que pueden y mucho.
El Proyecto de Posada del Inti
Proyecto de construcción de taller para la elaboración de productos de panificación, reposatería y facturería dentro de la comunidad terapeutica.
Este proyecto surge tras el deseo y anhelo constantes de encontrar nuevas posibilidades de integración en la sociedad para todos aquellos pacientes que realizan su tratamiento en nuestra institución.
Durante años nos hemos tenido que aggiornar a la coyuntura familiar, social, económica, entre otras tantas variables, viendo que aquellos que consultaban eran cada vez más jóvenes y con un bagaje intelectual muy empobrecido por la falta de estimulo y de herramientas concretas a la hora de proyectarse a una vida sin drogas.
Hoy esta característica resalta aun mas, ya que el tipo de consumo de sustancias altamente toxicas, mas la precocidad de inicio de los niños, implica un deterioro psicofísico importante, esto, sumado a la altísima deserción escolar y a una nefasta cultura de trabajo, que a mi humilde forma de ver, en estos últimas décadas están directamente relacionado a la falta de políticas públicas en Educación, Salud, formación laboral, etc., donde “el Estado, ausente sin aviso” deja a la buena de dios a todo un sector social vulnerable a los embates de la “modernidad”. Esta característica nos enfrenta a tener que entender de manera diferente a este niño. Cuando resalto este punto, hablo de distintos tipos de abordajes terapéuticos, teniendo que trabajar en una constante situación de consulta, estableciendo estrategias conjuntas entre los operadores socio terapéuticos, psicólogos, psiquiatras, terapistas ocupacionales para poder atender las necesidades de estos niños. En lo que se refiere a este aspecto, creo que nos hemos acercado muchísimo a lo deseado como equipo Terapéutico, pero es claro, que el espacio que históricamente ha sido más traumático, es el del pasaje de Internación a la fase Ambulatoria, (Integración Social) y mas en una Ciudad como Mar del Plata, que encabeza desde hace ya una década los índices más altos de desocupación.
Pensar en algún tipo de abordaje en este marco, es lo que motiva a generar este Taller, donde en el transcurso de la Internación, como parte de las actividades de la Comunidad Terapéutica, pueda formarse en medio oficial panadero y/ o facturero y/o repostero, todo aquel residente que al ser incentivado le interese capacitarse en los oficios detallados anteriormente. Tomando un periodo de seis meses como mínimo para esta capacitación.
La formación estará a cargo, en principio, de un maestro pastelero y un panadero, los que serán capacitados para relacionarse con esta característica de “ayudantes “ por los miembros del equipo profesional que trabajan en la institución.
Los principales objetivos del proyecto serán:
1.- Autoabastecer con la elaboración de estos productos diariamente a la Comunidad Terapéutica, al Centro de día y al Centro de integración Social (en estas se encuentran ochenta pacientes realizando tratamiento)
2.- Brindarles a los pacientes/residentes una herramienta importante a la hora de finalizar el tratamiento y tener que integrarse nuevamente en la sociedad ya con otros propósitos y expectativas de una calidad de vida diferente.-
3.- La comercialización de los mismos bajo la forma de reventa, lo que generará ingresos y traerá aparejado que la puesta en funcionamiento de este micro emprendimiento pueda autogestionarse económicamente.
Este resumen, intenta llegar a ser, no solamente la descripción de un proyecto, sino es la instalación de principios, de las creencias que tenemos como institución a la hora d abordar la carencia de nuestros jóvenes.
Mar del Plata, Mayo de 2010 Fabián Messina, Director General |