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| "Enfrenté a la muerte para sacar a mi hijo del paco" |
| Jueves 22 de Octubre de 2009 11:04 |
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María Rosa González es la madre fundadora de la organización "Madres contra el Paco". Y de esto sabe mucho. "A la Policía no le interesa si un chico se muere... Saben perfectamente quiénes venden". Ella luchó por la recuperación de su hijo, enfrentando y denunciando públicamente a distribuidores de drogas en Buenos Aires. Jeremías que hoy tiene 23 años, a los 18 llegó a pesar 40 kilos después de un año de consumir pasta base de cocaína. Hoy lucha por salvar a su hijo Juan. Después de numerosos reclamos, María Rosa logró que un juez dispusiera la internación de Jeremías en una clínica donde se recuperó luego de permanecer meses atado a una cama para superar la abstinencia. ¿Por qué situaciones pasó para sacar a su hijo del paco? Me enfrenté a la muerte más de una vez. Encaré a los que comercializaban paco en varias oportunidades para pedirles que no le vendieran más a mi hijo porque se estaba muriendo y soporté que me pusieran un arma en la cabeza. Me enfrenté a los policías y a los jueces, a todos. Me cerraron todas las puertas que uno pueda imaginar... ¿Cómo llegó a la casa de quien le vendía la droga a Jeremías? Llegué siguiendo a mi hijo cuando salía de noche, viendo a otros chicos comprar. Se puede, pero nadie se quiere meter. A la Policía no le interesa si un chico se muere. Golpean a los chicos consumidores en lugar de contenerlos. He presentado pedidos para que se pongan psicólogos o asistentes sociales en las comisarías para que los jóvenes detenidos sean asistidos y trasladados a un centro de internación. Pero no se hace. En su exposición dijo que los jueces se lavan las manos... Dicen que no pueden luchar contra esto porque ellos tienen hijos y meterse es meterse en problemas. Es lo que me respondían. Pero las madres que vivimos este flagelo también tenemos familias e hijos. ¿Qué deberían hacer los gobiernos frente al crecimiento del consumo? Los hospitales de día no sirven. Deberían crear programas de emergencia pero hoy, no mañana. Armar centros de internación y rehabilitación que funcionen como tienen que funcionar donde haga falta. Hay presupuesto para hacerlo. Si está el dinero ¿por qué cree no se destina a la asistencia de los chicos con adicción? Porque no interesa. Parece que esto es un negocio para todos... para los que tienen poder. Por eso debe haber participación de todos y las madres tienen que hacer valer sus derechos. No sabía lo que estaba pasando en Salta con la pasta base. Me voy con el compromiso de que las autoridades a nivel nacional conozcan lo que está sucediendo acá para que se movilicen y se cree el lugar de contención que tanto piden las madres. ¿La Policía sabe quienes les venden pasta base a los chicos? Por supuesto. Cuando denuncié a los que vendían... a muchos la Policía pasaba a pedirles la recaudación todos los días. Todas las madres que hacemos seguimiento sabemos quienes venden y la Policía también, son los primeros en saberlo. Pero no cooperan, al igual que los jueces. ¿En algún momento sintió que hay poco interés de dar soluciones porque es un problema que afecta en gran parte a familias de escasos recursos? Esto afecta a las familias pobres pero a las de clase media y alta también. Esto no respeta clases ni edades. Ahora son muchas las madres de clase media que también están saliendo a pedir ayuda. ¿Cómo empezó esta lucha? Cuando uno ve que un hijo que se está muriendo piensa: "Lo lógico es que se vaya cuando Dios diga basta, no cuando los vendedores de pasta base digan basta". Comencé tratando de recuperar a mi hijo. Cuando logré que lo internaran con la orden de un juez pesaba 40 kilos. Estaba destruido, no se bañaba. Se lo llevaron descalzo, en un estado tremendo. Ya no hablaba, tenía la boca toda lastimada, los pies lastimados, caminaba agachado como un anciano. Tenía 18 años. Había consumido durante un año. Hoy lo tengo vivo. ¿Cómo logró recuperarse? Con mucho esfuerzo. Estuvo internado en un neuropsiquiátrico donde tuvo que estar atado a la cama. Si no lo hubieran atado, en las crisis de abstinencia se hubiera matado. Recién a los siete meses empezó a tomar conciencia de lo que le pasaba y a evolucionar bien. Necesitó estar en un lugar donde tenía psicólogo, psiquiatra y médico clínico las 24 horas. ¿Estamos preparados para responder a este problema? No. Las madres somos las que tenemos que salir y golpear puertas. Si salimos 20, no es lo mismo que salga una sola. Tenemos que hacer valer nuestros derechos y enfrentarnos a nos griten y nos discriminen porque hay gente acostumbrada a moverse con la impunidad. Pero vale la pena. "Los hospitales de día no sirven" El hijo por el cual María Rosa González inició un movimiento nacional contra la adicción al paco, Jeremías, dijo que "los hospitales de día no sirven" para recuperarse y dijo que se necesita más atención. "Los hospitales donde se dan tratamientos sólo durante el día no sirven para los adictos a la pasta base. Lo que sirve son los centros de internación con psicólogos, psiquiatras, médicos y toda la contención necesaria durante las 24 horas". "Tuve que estar dos meses atado de pies y manos a una cama. Si no hubiera sido así, me hubiera matado. No podía ni ir al baño, me bañaban en la cama", recordó Jeremías, que llegó a fumar 360 dosis de paco por día. Con 23 años, contó que cuando empezó a consumir "tenía problemas familiares" y creyó que encontraría una forma de escapar. "Para salir hay que poner mucha fuerza y pensar que uno está matando también a su familia. Hoy no puedo ni tomar alcohol porque corro riesgos de volver a cosas a las que no quiero volver", sostuvo. FUENTE: El Tribuno / La Nación |