Un Riojano que Pelea contra las Drogas a Nivel Mundial
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| Drogas, corrupción e inseguridad ocupan el centro de las elecciones de hoy en Costa Rica |
| Domingo 07 de Febrero de 2010 10:10 |
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Una población desencantada por la inseguridad, la corrupción, la pobreza y el narcotráfico, se debate entre dejar en el poder a un partido tradicional o dar un inédito giro ideológico, que sería del centro hacia la derecha o la izquierda, en las elecciones presidenciales de hoy en Costa Rica. En Foto: Laura Chinchilla (izq), Otto Guevara Guth, y Ottón Solís Fallas. Según un sondeo del pasado 3 de febrero, los tres principales competidores por la presidencia costarricense son Laura Chinchilla, oficialista del Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata), con 41,9%; Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario (ML), con 22,9%, y Ottón Solís, del centroizquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), 19,9%. El PLN ha ostentado el poder en Costa Rica durante 32 de los últimos 50 años, con una filosofía socialdemócrata que en los últimos años se inclinó hacia el neoliberalismo, por lo que ha recibido fuertes críticas. Chinchilla promete una política comercial abierta y privatizar actividades del Estado. Guevara, del Movimiento Libertario, es ultradefensor del libre mercado y propugna la mínima participación del Estado en la sociedad, la dolarización de la economía y menos impuestos, ideas de derecha que, tras perder dos comicios presidenciales (2002 y 2006), combina en un programa sui géneris, con medidas populistas y de izquierda como consolidar la educación pública o fortalecer el Seguro Social. Solís, quien se encuentra más a la izquierda de los tres, promete combatir el neoliberalismo y sus símbolos como el tratado de libre comercio de EE.UU. con América Central. Ni el ML de Guevara ni el PAC de Solís han estado en el poder, pues son partidos jóvenes y aclaran que no seguirán la senda del PLN. Pero analistas aseguran que las ideologías importan poco a los costarricenses, preocupados más por lograr un Gobierno que resuelva sus problemas cotidianos que por el color del pensamiento de sus líderes. La violencia es calificada como el principal problema del país por el 25% de la población, cuando hace cuatro años solo inquietaba al 2%. Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la delincuencia en el país está al alza y la tasa de homicidios llegó a 10 por cada 100.000 habitantes en el 2008, frente a 7,5 de un año antes. Aunque el tema de la inseguridad y el narcotráfico ha sido abordado una y otra vez en la campaña, ninguno de los candidatos ofrece un plan detallado para bajar la criminalidad. Chinchilla, ex ministra de Seguridad del gobierno de José María Figueres (1994-1998), dice que contrarrestará la delincuencia endureciendo las políticas de seguridad, combatiendo la inequidad social y reforzando a la policía. Quien ha hecho más énfasis en este tema es Guevara, al prometer “mano firme” y “cero tolerancia” contra los delincuentes, así como penas acumulativas, más cárceles, mejor administración de justicia, facilitar la tenencia de armas, castigar como adultos a los menores y mostrar públicamente a los criminales capturados, aún sin ser juzgados. Para la mayoría de los candidatos, la inseguridad es consecuencia de la exclusión social, por lo que será vital la buena marcha de la economía y la generación de empleo. Quien gane los comicios tendrá además una dura tarea para mejorar la percepción que tiene la sociedad de los políticos y del Estado, de que abunda la corrupción. Para muestra, entre decenas de casos, los de los ex presidentes Rafael Calderón (1990-1994), condenado por desvío de fondos del Seguro Social, y Miguel Rodríguez (1998-2002), que espera juicio por un asunto similar en la empresa estatal de telecomunicaciones. Otro de los problemas clave para el electorado de Costa Rica es el del narcotráfico, pues el aumento de la delincuencia está ligado a la creciente presencia de organizaciones que trafican drogas. Transformada en México en una guerra con militares en la calle, la lucha contra el narcotráfico se desplazó a ese país desde Colombia a través de Centroamérica, planteando nuevos desafíos a Costa Rica, país que abolió el ejército en 1948, tras una guerra civil, lo que la hace atractiva para los barones de la droga. De país de tránsito de la droga colombiana, Costa Rica se está transformando en base de operaciones permanentes de carteles mexicanos, especialmente el de Sinaloa, dice la ministra de Seguridad Pública, Janina Del Vecchio. Lo cierto es que caen helicópteros con estupefacientes, mansiones en plena selva, asesinatos por ajuste de cuentas, exportación de tiburones rellenos de droga o embutidos de cocaína en mármoles egipcios e inversiones sospechosas en agricultura o en los puertos. Una consecuencia es “el precio elevado de bienes inmuebles, pues cualquiera ofrece millones, en la costa, las montañas, la tierra ha subido de valor tremendamente”, dice el Fiscal General, Francisco Dall'Anese, quien sin embargo estima que los narcos aún no penetran las instituciones del país. Laura Chinchilla Otto Guevara Guth Ottón Solís Fallas (Con información de AFP-EFE-BBCMUNDO.COM)
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