Para Izaguirre, despenalizar la tenencia “es un genocidio”
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| España: asentamientos marginales crecen alrededor de los locales de reducción de daños |
| Miércoles 18 de Noviembre de 2009 12:49 |
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Las Barranquillas, a quince minutos del centro de Madrid, se convirtió en un asentamiento de adictos que comenzó a crecer alrededor del Centro de Reducción de Daños creado en el lugar. En míseras condiciones de vida, los adictos montan en el lugar viviendas precarias, para tener fácil acceso al centro de venta y consumo de drogas montado por el Estado español. En el lugar, los adictos pueden acceder a un pack completo de jeringas y utensillos necesarios para inyectarse drogas, se les brinda un espacio para que puedan drogarse, y personal especializado los ayuda cuando no logran encontrarse sus venas. “Ahora prefieren la mezcla de cocaína y heroína” dice la responsable del lugar quien les provee las drogas. Lo curioso, es que uno de los adictos del lugar pregunta a la periodista: “Mira lo que estas viendo. ¿Esto es vida?, ¿Tú crees que esto es vida?”. La respuesta no llego. “Ojalá, mira, si dejaran de vender drogas en todos los poblados” dice Paco uno de los cientos de adictos que viven en el lugar. “Muerto el perro se termino la rabia” remata en alusión a su deseo del fin del narcotráfico. Sin embargo, el narcotráfico crece, y desde la inauguración del Centro Asistencial de Reducción de Daños Las Barranquillas, gestionado por la Fundación Salud y Comunidad, fue creciendo un asentamiento donde los drogadependientes montan como pueden precarias viviendas o carpas, donde pasan sus días a la espera de la próxima oportunidad para drogarse. En nuestro país funciona la Asociación de Reducción de Daños de Argentina (ARDA), organización financiada por la fundación de George Soros, Open Society. Máximo impulsor mundial de la liberación de la venta de drogas y de los tratamientos de reducción de daños. Estos sectores trabajan íntimamente vinculados con el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, la ex fiscal Mónica Cuñarro, y el juez de la Corte Suprema, Eugenio Zafarroni. Quien luego del fallo de la Corte Suprema de agosto pasado, que permitió la despenalización de la tenencia de marihuana, aconsejó a los jóvenes tener su propia “macetita” de dicha droga. No es tan solo una curiosidad de la nueva lógica sobre la lucha antidrogas que plantea el Gobierno Nacional. Hay muchos sectores políticos interesados en pasar a manejar el control del tráfico de drogas, a través de la legalización de su consumo. Son estos mismos sectores, los que apuntaron sus cañones hacia las Comunidades Terapéuticas que funcionan en el país, acusándolas de vulnerar los derechos humanos. Los impulsores de la reducción de daños sostienen que es inhumano exigir a un adicto que solicita tratamiento que deje de consumir drogas. Lo mejor argumentan es enseñarles a no hacerse daño mientras consumen. Desde esta perspectiva filosófica, drogarse es una expresión más de la libertad del ser humano. Por ende, no debería ser una actividad prohibida. El libre mercado de drogas es una realidad más cercana de lo que nos gusta pensar. por Gabriel Genri
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