| Andan bien las ventas en La Rioja |
| Miércoles 07 de Octubre de 2009 22:26 |
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Como estaba medio aburrido agarre el parapente y aprovechando el viento sudeste me impulse para la zona noroeste del país y después de un rato de sortear aviones Cessna que venían para estos lares con falopa, me dispuse a bajar.
Le pregunté a un piloto clandestino donde podía aterrizar sin problemas y el tipo en un castellano colombianizado me dijo - “derechito; sobrevolá la ruta 38 y a la altura de Felipe Varela vas a encontrar una pista clandestina que está en buenas condiciones.
Así lo hice, cuando aterricé suavemente en suelo riojano, estaba Facundo G. acomodando unos bultos que recién le habían llegado y como hacía calor me ofreció llevarme hasta el centro en el auto de un amigo “de lo ajeno”.
Llegue a la Casa de Gobierno y me disfrace de ordenanza, me encarame cuidadosamente hasta el despacho del amigo Beder que se estaba sonando la nariz en una de las cortinas color crema, mientras se quejaba por los pañuelos descartables que se lleva siempre la secretaria.
No me quise esconder tras las cortinas por obvias razones y encontré un buen lugar detrás del juego de sillones Luís XV.
Mientras acariciaba el terciopelo rojo que tapizan esos asientos paquetes, escuche las quejas del Gobernador Herrera después de preguntar que había dejado la adjudicación de las viviendas.
El jurisconsulto Pepe Mansión le dijo que los beneficiarios estaban vendiendo esas adjudicaciones para llegar a fin de mes, Beder se quedo por un instante petrificado y luego arrancó en un ataque de furia.
Pepe le aclaró que la venta la hacían los que adjudicaban las viviendas del Estado y que la cosa estaba en manos de la justicia.
- Pero esta provincia esta llena de corruptos cheee, - dijo el gobernado más que sorprendido - mientras algunos ministros entraban corriendo a ver a quien había que cortarle la cabeza.
Me puse en cuclillas para salir corriendo, pero se me paralizó el corazón cuando uno de ellos recordó que en la lucha contra el narcotráfico, el 14 de agosto pasado, habían iniciado una escaramuza despiadada contra los pequeños vendedores de droga que habían copado toda la capital provincial.
Hay que darle a los jefes!!! - se escuchó una voz que llegaba de la puerta del despacho
Todos quedaron en silencio miraron a la puerta. Era el jefe de ordenanzas que indicaba a sus cuatro mozos que dieran café a los ahí reunidos.
Aproveche el tumulto y me fui rajando. La correntada del viento norte me trajo hasta la Plaza Congreso donde estaban protestando por la Ley de Medios, pero como estaban todos amordazados decidí ir a casa a recostarme un rato.
Mañana te sigo contando…
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